Este domingo 1 y lunes 2 de noviembre, muchas tradiciones nos invitan a lo mismo: parar un momento y mirar atrás, hacia el lugar de donde venimos.
Me resulta curioso que culturas tan distintas, en lugares y épocas tan alejados entre sí, coincidan en estas mismas fechas para recordar a sus difuntos: el Día de Muertos en México, el Obon en Japón, Samhain en la tradición celta, el Pitru Paksha en India... Y en muchas de esas culturas —no tanto en la nuestra— los ancestros tienen una presencia mucho más viva, un lugar reconocido incluso en el día a día, no solo en estas fechas señaladas.
Desde hace años, por esta época comparto con quienes me seguís por WhatsApp una oración que me acompaña en estos días. Este año he querido darle un poco más de espacio y traerla aquí, al blog: una oración de un maestro que admiro profundamente, Thich Nhat Hanh, monje budista.
Sé que para algunos, mirar atrás no es solo nostalgia: es también encontrarse con dolor, con ausencias difíciles, con vínculos que todavía duelen. Si es tu caso, que también haya espacio para eso.
El texto habla por sí solo.
Una oración a los ancestros
Thich Nhat Hanh
En agradecimiento, me postro ante todas las generaciones de antepasados de mi familia biológica. Veo a mi madre y a mi padre, cuya sangre, carne y vitalidad corren por mis propias venas y alimentan cada célula de mi cuerpo. A través de ellos veo a mis cuatro abuelos. Sus expectativas, experiencias y sabiduría me han sido transmitidas a través de innumerables generaciones.
Llevo en mí la vida, la sangre, la experiencia, la sabiduría, la felicidad y el dolor de todas las generaciones.
Practico para transformar el sufrimiento y los demás elementos susceptibles de ser transformados.
Abro mi corazón, mi carne y mis huesos para recibir la energía de la visión interior, del amor y de la experiencia transmitidos por mis antepasados.
Veo que el origen de mis raíces procede de mi padre, de mi madre, de mis abuelos y de todos mis antepasados. Sé que solo soy la continuación de este linaje ancestral.
Por favor, apoyadme, protegedme y transmitidme vuestra energía. Sé que adonde quiera que los hijos y nietos estén, los antepasados también están allí. Sé que los padres aman siempre y apoyan a sus hijos y a sus nietos, aunque no siempre sean capaces de expresarlo eficazmente por culpa de las dificultades que han tenido.
Veo que mis antepasados han intentado construir un modo de vivir basado en la gratitud, en la alegría, la confianza, el respeto, el amor compasivo y el valor. Como continuación de mis antepasados, me postro profundamente y permito que la vida fluya a través de mí.
Pido a mis ancestros que me apoyen, me protejan y me den fuerza.
Os la comparto con el deseo de que os llegue la bendición de vuestros seres queridos que ya no están, y que a ellos les lleguen también las vuestras. Y, especialmente, pensando en quienes habéis vivido una pérdida reciente: que encontréis en estos días algo de consuelo.
Un abrazo,
Gerard


Gracias Gerard por ayudarnos a dar un reconocimiento con esta oración-homenaje a nuestr@s antepasad@s.